A veces, cuando entro a una reunión escolar o a un evento social, siento ese impulso automático de "ajustar mi volumen", controlar mis movimientos y repasar mentalmente el guion de lo que "se supone" que debo decir. Como persona con TDAH, he pasado años perfeccionando el arte de parecer "normal". Pero, ¿a qué costo?
El Agotamiento Invisible: ¿Qué es el Masking?
El masking (o camuflaje social) es esa máscara que nos ponemos para ocultar nuestras características neurodivergentes. Es el niño con TDAH que se queda rígido en la silla para no molestar, aunque por dentro sienta que va a explotar. Es la persona autista que fuerza el contacto visual aunque le resulte doloroso, solo para no parecer "maleducada".
El objetivo: Encajar y evitar el rechazo.
El costo: Un agotamiento mental extremo (burnout), ansiedad y la pérdida de la propia identidad.
Nota para padres y profes: Si un niño "se porta perfecto" en la escuela pero llega a casa a tener crisis de llanto o colapsos, es probable que esté haciendo un masking agotador durante todo el día.
La Alternativa: Apoyos para una Convivencia Real
Aquí es donde entra nuestra labor como especialistas y guías. Existe una diferencia abismal entre obligar a alguien a actuar como neurotípico y brindar apoyos para que pueda participar en la sociedad siendo quien es.
Los apoyos no buscan "curar" la neurodivergencia, sino construir puentes. Veamos las diferencias clave:
Situación | Masking (Fingir) | Apoyo (Convivir)
|
Ruido ambiental | Aguantar el dolor sensorial hasta colapsar. | Usar tapones de oído con filtro o audífonos de cancelación. |
Movimiento (Stimming) | Reprimir el movimiento, generando ansiedad. | Usar fidget toys o tener descansos de movimiento permitidos. |
Instrucciones | Asentir sin entender por miedo a preguntar. | Usar agendas visuales, listas de pasos o apoyos escritos. |
Interacción Social | Imitar gestos y frases ensayadas | Aprender habilidades sociales respetando el estilo propio de comunicación. |
Cambiando la Mirada: De la Etiqueta al Conocimiento
Como madre de dos chicos neurodivergentes, sé que queremos que nuestros hijos sean independientes y "exitosos". Pero el éxito no es que nadie note su TDAH o su Autismo. El éxito es que ellos conozcan sus necesidades, sepan pedir ayuda y cuenten con herramientas que les permitan brillar sin romperse por dentro.
La educación inclusiva no es sentar al niño en el aula y pedirle que se quede quieto; es entender que su cerebro procesa el mundo de forma distinta y que eso está bien.
¡Dejemos de pedirles que sean "normales" y empecemos a darles los apoyos que merecen!
¿Cómo podemos empezar hoy?
En casa: Valida sus sentimientos. Si tu hijo dice que algo le molesta, créele, aunque a ti no te parezca para tanto.
En el aula: Implementa apoyos visuales y flexibilidad en los tiempos. Lo que ayuda al estudiante neurodivergente, suele beneficiar a toda la clase.
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