
Como profesional en Educación Especial y madre, he visto muchas veces cómo el TDAH se convierte en un diagnóstico de "clase de niños". Crecimos con la idea del niño que no se queda sentado, que interrumpe y que parece tener un motor interno. Pero, ¿qué pasa cuando el TDAH no se ve así?
El TDAH en la infancia: Dos caras de una misma moneda
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se manifiesta de formas muy distintas. Mientras que en muchos niños predomina la hiperactividad y la impulsividad (lo que los hace "notorios" en el aula), en las niñas suele predominar la inatención.
¿Por qué el TDAH en niñas pasa desapercibido?
Si eres docente o padre, estas señales te resultarán familiares, pero quizás no las habías asociado al TDAH:
La "Soñadora" en lugar de la "Inquieta": La niña con TDAH a menudo está físicamente presente pero mentalmente en las nubes. No molesta, no hace ruido, por lo que el sistema no la detecta como una "prioridad" de intervención.
El Camuflaje Social (Masking): Desde pequeñas, las niñas suelen recibir una presión social mayor para ser "bien portadas", ordenadas y sociables. Ellas aprenden a imitar comportamientos para encajar, agotando su energía mental solo en parecer "normales".
Hipersociabilidad o Verborragia: A veces la impulsividad no es correr por el aula, sino hablar excesivamente, interrumpir conversaciones o ser muy emocional. Se etiqueta como "es muy platicadora" o "es muy sensible", en lugar de ver la desregulación ejecutiva detrás.
Esfuerzo Compensatorio: Muchas niñas compensan sus dificultades trabajando el doble. Pasan horas haciendo una tarea que a otros les toma 20 minutos. Sacan buenas notas, pero a costa de una ansiedad y un agotamiento extremos.
Nota de mamá y profesional: El hecho de que una niña no "moleste" en clase no significa que no esté luchando internamente. El diagnóstico tardío en mujeres suele traer consigo problemas de autoestima, ansiedad y depresión en la adultez.
¿Qué podemos hacer como padres y docentes?
Observar más allá de la conducta motora: Prestemos atención a la fatiga después de la escuela, al desorden en sus pertenencias o a la dificultad para seguir instrucciones de varios pasos.
Validar sus emociones: La desregulación emocional es una parte central del TDAH que a menudo se ignora en las niñas.
Informarnos con base científica: Entender que la neurodiversidad no es un error de crianza, sino una arquitectura cerebral distinta.
Nuestras niñas merecen ser vistas, comprendidas y apoyadas desde temprano. ¡No esperemos a que "fallen" para ayudarlas a brillar!

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