A veces, cuando reviso los cuadernos de mis hijos (o recuerdo mis propios años de universidad), me encuentro con páginas que parecen bañadas en neón. Todo está subrayado. Y es que, para el cerebro TDAH, decidir qué es "importante" y qué es "secundario" no es tan sencillo como parece.
El reto detrás del resaltador
La dificultad para subrayar no es falta de atención, es un tema de jerarquización. Aquí te explico por qué ocurre:
Disfunción Ejecutiva (Priorización): El cerebro TDAH a menudo procesa la información de forma plana. No siempre hay un "filtro" natural que diga: "esto es la idea principal y esto es un detalle". Todo parece igual de relevante.
Miedo a perder información: Existe una ansiedad real por olvidar un detalle que podría ser vital. Ante la duda, lo marcamos todo "por si acaso".
Carga Cognitiva: Leer, comprender y decidir qué subrayar al mismo tiempo es agotador. El cerebro se satura y termina subrayando por impulso, no por análisis.
Estrategias prácticas: Del "pintado" al subrayado estratégico
Como profesional y madre, he comprobado que estas técnicas cambian el juego, tanto en el aula como en casa:
1. La técnica de las "Tres Capas"
No permitas que el estudiante subraye en la primera lectura.
Lectura 1: Solo leer para entender la idea general (sin lápiz en la mano).
Lectura 2: Marcar con un punto al margen lo que parece importante.
Lectura 3: Ahora sí, subrayar solo las palabras clave de esos puntos marcados.
2. El Código de Colores Semántico
Asignar un propósito a cada color ayuda a la estructura mental:
Amarillo: Conceptos o nombres.
Verde: Fechas o datos específicos.
Naranja: Ejemplos o explicaciones.
Regla de oro: No pueden haber más de dos líneas seguidas del mismo color.
3. El Desafío del "Telegrama"
Retar al estudiante a que, si tuviera que pagar por cada palabra subrayada, ¿cuáles elegiría para que el mensaje se siga entendiendo? Esto fomenta la síntesis.
4. Uso de Organizadores Visuales
A veces, el papel se vuelve abrumador. En lugar de subrayar en el texto, intenten extraer las palabras clave a un mapa mental o una lista de "balas" (bullet points). Ver la información fuera del bloque de texto ayuda a visualizar la jerarquía.
Un mensaje para papás y profes
Si ves a tu hijo o alumno frustrado porque el libro parece un arcoíris sin sentido, recuerda: su cerebro está intentando procesar todo a la vez. No es rebeldía, es la necesidad de herramientas externas para organizar el caos interno.
Enseñémosles que subrayar no es "marcar lo que hay que estudiar", sino limpiar el camino para que su cerebro encuentre lo importante sin distracciones.


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