Para la mayoría, los sentidos son ventanas transparentes al mundo. Para una persona autista, estas ventanas pueden tener aumentos excesivos (hipersensibilidad) o estar tan opacas que apenas dejan pasar luz (hiposensibilidad).
Propiocepción: El sentido de la posición corporal
¿Qué es?
Es la capacidad del cerebro para saber dónde están las partes del cuerpo sin tener que mirarlas. Se procesa a través de receptores en los músculos y articulaciones.
¿A qué se debe su alteración?
En el TEA, la integración de estas señales en la corteza somatosensorial puede ser ineficiente. Esto causa que la persona no sienta sus límites corporales.
Manifestaciones: Chocar con muebles, caminar con pasos pesados, aplicar demasiada fuerza al escribir o la necesidad de recibir abrazos muy fuertes (presión profunda) para "sentirse a sí mismos".
Interocepción: El termómetro interno
¿Qué es?
Es el sentido que nos permite percibir lo que sucede dentro de nuestro cuerpo (corazón, pulmones, estómago, vejiga).
¿A qué se debe su alteración?
Existe una disfunción en la comunicación entre el cuerpo y la ínsula, una región cerebral que monitorea los estados internos.
Manifestaciones: Personas que no sienten hambre hasta que están desmayándose, que no detectan la necesidad de ir al baño hasta que es urgente, o que tienen un umbral del dolor tan alto que no notan una fractura o infección.
Sinestesia: El cruce de cables sensoriales
¿Qué es?
Una condición donde la estimulación de un sentido provoca una experiencia automática en otro. Es hasta tres veces más común en personas autistas que en la población general.
¿A qué se debe?
Se cree que se debe a una poda neuronal incompleta durante la infancia, lo que deja "puentes" o conexiones activas entre áreas del cerebro que deberían estar separadas (por ejemplo, el área del sonido y la del color).
Manifestaciones: Escuchar una canción y ver ráfagas de colores, o sentir que ciertas palabras tienen un sabor específico en la boca.
¿Quiénes son los especialistas indicados?
El abordaje de estas características no busca "curarlas", sino mejorar la calidad de vida y la autonomía de la persona.
Terapeuta Ocupacional (TO) con formación en Integración Sensorial
Es el especialista número uno para estos casos.
Su función: Realiza un "perfil sensorial" para identificar qué sentidos están fallando. Diseña una Dieta Sensorial, que es un plan de actividades personalizadas para ayudar al cerebro a organizar mejor los estímulos (uso de mantas con peso, columpios terapéuticos, ejercicios de presión).
Fisioterapeuta
Su función: Trabaja específicamente la propiocepción y el equilibrio. Ayuda a mejorar la coordinación motora gruesa y la conciencia del cuerpo en el espacio para reducir la "torpeza" motriz.
Psicólogo con enfoque Neurodivergente
Su función: Ayuda en el caso de la interocepción. A través de técnicas de mindfulness adaptado o herramientas visuales, enseña a la persona a identificar qué siente su cuerpo cuando está estresado o cansado, antes de llegar a un colapso.
Neurólogo
Su función: Supervisa la base biológica. En casos de sinestesia o alteraciones sensoriales extremas, descarta otras condiciones (como epilepsias sensoriales) y coordina al equipo interdisciplinario.
Nota importante: El objetivo de estos especialistas es crear un entorno "sensorialmente amigable" y dotar a la persona de herramientas, nunca forzarla a tolerar estímulos que su cerebro procesa como dolorosos.


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