El laberinto sensorial en el autismo: Más allá de los 5 sentidos

Tercera ley de Newton “para cada acción hay una reacción igual y en el sentido opuesto”.



Para la mayoría, los sentidos son ventanas transparentes al mundo. Para una persona autista, estas ventanas pueden tener aumentos excesivos (hipersensibilidad) o estar tan opacas que apenas dejan pasar luz (hiposensibilidad).

​Propiocepción: El sentido de la posición corporal


​¿Qué es?


Es la capacidad del cerebro para saber dónde están las partes del cuerpo sin tener que mirarlas. Se procesa a través de receptores en los músculos y articulaciones.

​¿A qué se debe su alteración? 


En el TEA, la integración de estas señales en la corteza somatosensorial puede ser ineficiente. Esto causa que la persona no sienta sus límites corporales.

​Manifestaciones: Chocar con muebles, caminar con pasos pesados, aplicar demasiada fuerza al escribir o la necesidad de recibir abrazos muy fuertes (presión profunda) para "sentirse a sí mismos".
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Interocepción: El termómetro interno


​¿Qué es?


Es el sentido que nos permite percibir lo que sucede dentro de nuestro cuerpo (corazón, pulmones, estómago, vejiga).

​¿A qué se debe su alteración?

Existe una disfunción en la comunicación entre el cuerpo y la ínsula, una región cerebral que monitorea los estados internos.

​Manifestaciones: Personas que no sienten hambre hasta que están desmayándose, que no detectan la necesidad de ir al baño hasta que es urgente, o que tienen un umbral del dolor tan alto que no notan una fractura o infección.

Sinestesia: El cruce de cables sensoriales


​¿Qué es? 


Una condición donde la estimulación de un sentido provoca una experiencia automática en otro. Es hasta tres veces más común en personas autistas que en la población general.

​¿A qué se debe? 

Se cree que se debe a una poda neuronal incompleta durante la infancia, lo que deja "puentes" o conexiones activas entre áreas del cerebro que deberían estar separadas (por ejemplo, el área del sonido y la del color).

​Manifestaciones: Escuchar una canción y ver ráfagas de colores, o sentir que ciertas palabras tienen un sabor específico en la boca.

​¿Quiénes son los especialistas indicados?


​El abordaje de estas características no busca "curarlas", sino mejorar la calidad de vida y la autonomía de la persona.

​Terapeuta Ocupacional (TO) con formación en Integración Sensorial
Es el especialista número uno para estos casos.

​Su función: Realiza un "perfil sensorial" para identificar qué sentidos están fallando. Diseña una Dieta Sensorial, que es un plan de actividades personalizadas para ayudar al cerebro a organizar mejor los estímulos (uso de mantas con peso, columpios terapéuticos, ejercicios de presión).

​Fisioterapeuta

​Su función: Trabaja específicamente la propiocepción y el equilibrio. Ayuda a mejorar la coordinación motora gruesa y la conciencia del cuerpo en el espacio para reducir la "torpeza" motriz.

​Psicólogo con enfoque Neurodivergente

​Su función: Ayuda en el caso de la interocepción. A través de técnicas de mindfulness adaptado o herramientas visuales, enseña a la persona a identificar qué siente su cuerpo cuando está estresado o cansado, antes de llegar a un colapso.

​Neurólogo

​Su función: Supervisa la base biológica. En casos de sinestesia o alteraciones sensoriales extremas, descarta otras condiciones (como epilepsias sensoriales) y coordina al equipo interdisciplinario.

​Nota importante: El objetivo de estos especialistas es crear un entorno "sensorialmente amigable" y dotar a la persona de herramientas, nunca forzarla a tolerar estímulos que su cerebro procesa como dolorosos.

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