A veces, como padres y docentes, nos enfocamos tanto en "apagar el incendio" de una conducta difícil que olvidamos preguntarnos: ¿Qué está intentando decirme mi hijo o estudiante? Desde mi experiencia personal como profesional en Educación Especial, pero sobre todo como mujer neurodivergente (TEA + TDAH) y mamá de dos chicos también neurodivergentes, he aprendido que las conductas son solo la punta del iceberg.
Hoy quiero profundizar en el Apoyo Conductual Positivo (ACP), una filosofía que transforma el "control" en "comprensión".
1. Conceptos clave: Hablando el mismo idioma
Antes de avanzar, es fundamental aclarar qué significan algunos términos que solemos escuchar en consulta o en el aula:
Conducta Problemática (o desafiante): Es aquella conducta que, por su intensidad, frecuencia o duración, pone en peligro la seguridad física de la persona o de los demás, o que limita severamente el acceso a la comunidad y el aprendizaje. Importante: El ACP no ve la conducta como "maldad", sino como una respuesta a un entorno que no se ajusta a las necesidades de la persona.
Función de la Conducta: Es el "para qué" de lo que hace el niño. Generalmente, una conducta busca: obtener algo (atención, objeto, sensación), escapar de algo (dolor, tarea, ruido) o es una forma de autorregulación.
Refuerzo Positivo: Proporcionar algo agradable inmediatamente después de una conducta deseada para aumentar la probabilidad de que se repita.
2. ¿Qué es el ACP y cómo llegó al mundo del TEA?
El ACP surgió en los años 80 como una respuesta humana y científica ante los métodos tradicionales basados en el castigo. Se descubrió una verdad poderosa: si enseñamos a una persona una forma funcional de comunicarse, la conducta problemática pierde su razón de ser. No eliminamos la conducta por la fuerza; empoderamos a la persona.
3. La Hoja de Ruta: Cómo construir un Plan de ACP
Estos son los 4 pasos esenciales que seguimos en el ámbito profesional y que puedes aplicar en casa:
Paso 1: La Evaluación Funcional (Ser detectives): Observamos el ABC de la conducta (Antecedente, Conducta, Consecuencia). ¿Qué pasó antes y qué pasó después?
Paso 2: Hipótesis y Objetivos: Creamos una teoría clara. "Juan grita (conducta) cuando hay mucho ruido en el comedor (antecedente) para que lo saquen de ahí (función: escape)".
Paso 3: Estrategias de Intervención:
Preventivas: Modificar el ambiente (ej. usar audífonos).
Habilidades de reemplazo: Enseñar a pedir "ayuda" o "descanso".
Gestión de consecuencias: Reforzar siempre el uso de la comunicación.
Paso 4: Seguimiento: Evaluar si la calidad de vida de la persona ha mejorado, no solo si está más "tranquila".
4. Implementación y Beneficios
Para que el ACP funcione, debe haber un puente entre la Casa y la Escuela. Al aplicarlo, reducimos el estrés familiar, fomentamos la autonomía del niño y, sobre todo, fortalecemos el vínculo afectivo. El niño siente: "Me entiendes, no me juzgas".
Reflexión desde el corazón: Como mamá neurodivergente, sé que hay días agotadores. Pero el ACP nos recuerda que nuestros hijos no son un problema, sino que tienen un desafío. Nuestra labor es ser su puente, no su muro.


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